apalabrado

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Hay gestos repudiables desde el punto de vista racional que, tras dura briega con la sinrazón, son percibidos como un culmen de la humanidad. El unánime y espontáneo aplauso del público ante una escena que muestra el cuerpo de un ser humano colgado de una cuerda bajo la copa de un árbol puede no ser una muestra de barbarie. Un cuello estrangulado puede ser una apoteosis épica si el colectivo social lo identifica con las manos que estrangulan la convivencia.

La patronal y el gobierno degradan al ser humano a la categoría de utensilio sin dignidad, como hace el señorito Iván en Los santos inocentes. Los trabajadores de este país se alquilan por meses, semanas, días y hasta por horas, prostitución laboral en la que el patrón desdeña el placer obtenido por el trabajo bien hecho. El trabajador siente sobre su cuello la presión asfixiante de horarios eternos y…

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