Demasiadas palabras

No hay medios suficientes, por muy apesebrados y propagandísticos que sean, para tapar las contradicciones o dar valor a las palabras del presidente. ¿Qué hacemos con la mentira? Mejor, ¿qué hacemos con la palabra de Rajoy? ¿Asumimos el engaño como una estrategia más de la política? ¿Se puede afirmar que el inquilino de Moncloa es una persona de palabra?

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