El Periscopio

Han vuelto. Todos. A sus rutinas. A la ceremonia de lo que quieren hacer pasar por normalidad. A intentar hacer pasar como “regeneración” un ataque frontal a la democracia perpetrado exclusivamente por intereses de partido, usando las instituciones y reglas de todos en su provecho. A hacer declaraciones como si la pesada mochila de sus atropellos y turbios manejos fuera un apósito que ni se ve. Lo que en cualquier país tumbaría a un gobierno, aquí se mete en el saco -allí están desde los SMS del presidente a Bárcenas al borrado de sus ordenadores- y se sigue andando con la cabeza muy alta, incluso presumiendo y afeando las críticas. Somos una anomalía. La hegemonía de la desfachatez. Lo asombroso, literalmente, de pasmo, es que cuele.

Están ahí. También quienes modulan la opinión de los más vulnerables en criterio. Y es que, en el tranquilo escenario en el que vivía la…

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