apalabrado

GallardonAbortado

Que un ministro dimita no debiera ser noticia, sino algo habitual en una democracia normalizada. Pero la democracia en España es un interrogante parlamentario difícil de encajar en un gobierno (κρατία) del pueblo (δημο) y para el pueblo. El gobierno, desde la llegada del Partido Popular, es una anormalidad, una malformación equidistante entre el autoritarismo y la dictadura, una secuela histórica de un franquismo redivivo con tics medievales.

La malformación del gobierno es genética y afecta letalmente a la madre, a la democracia, poniendo en riesgo su vida y la de todos sus hijos, los ciudadanos y ciudadanas. En las últimas elecciones generales millones de votantes repudiaron a Zapatero y se arrojaron, infelices, a los brazos de un nada atractivo Rajoy para vengarse del primero. El resultado, lo seguimos sufriendo, es un embarazo múltiple de embriones que carcomen las entrañas del estado.

Uno de esos fetos necrosados y malolientes ha…

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