El Blog de Torres Mora

Hay cosas que no me atrevería a discutir. Por ejemplo, la calidad literaria de Antonio Muñoz Molina. Al que tanto admiro como novelista. Sin embargo creo que sus ideas políticas son tan discutibles, al menos, como las mías. Recientemente ha publicado un artículo titulado “La corrupción y el mérito”, en el que realiza un diagnóstico de los males de la patria y propone una terapia: “Contra los manejos de un político corrupto o los desastres de uno incompetente la mejor defensa no son los jueces: son los empleados públicos que están capacitados para hacer bien su trabajo y disponen de los medios para llevarlo a cabo, que tienen garantizada su independencia y por lo tanto no han de someterse por conveniencia o por obligación a los designios del que manda”.

Hegel pensaba algo parecido. Llegó a ver en la burocracia a la clase universal que encarnaba la autoconciencia…

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