apalabrado

TTIP

Como el gato, nos calzamos las botas de siete leguas para recuperar el pulso del reloj atascado durante la dictadura. En dos pasos nos metieron en la Comunidad Económica Europea, rebautizada Unión Europea por falso pudor. Nos cambiaron la moneda, redondearon la vida al alza, llenaron la esperanza de confeti y aceptamos que todo eso era la modernidad. Paletos y catetas disfrutamos del nuevo traje dominical, sin renovar las mientes, al servicio del Marqués de Carabás.

Mordimos la estafa de la crisis, envuelta en la burbuja inmobiliaria, como Blancanieves la manzana envenenada, ofrecida por un liberal brujo de bigote, melena y llamativos abdominales. El veneno del consumo aletargó la capacidad analítica y nadie se preocupó de la letra pequeña que hipotecaba su vida y, ahora se comprueba, la de sus hijos y nietos. Nadie excepto los vendedores de burbujas y sus conseguidores políticos.

Como Hansel y Gretel, nos lanzamos a…

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