apalabrado

oraculos

Desde épocas remotas, el ser humano ha intentado indagar el futuro, predecirlo, para justificar sus actos en el presente por un presunto designio atribuido a dioses, para divinizarse y divinizarlos. Tal capacidad prospectiva se encomendaba a seres autoungidos de divinidad, pero con mundanas necesidades que les inducían a ajustar sus artes adivinatorias al deseo del poderoso. Adivinos, pitonisas y sibilas hicieron de los oráculos su forma de vida, su negocio.

Las profecías llegaron a convertirse en motores para crédulos pueblos teñidos de analfabetismo y temerosos de poderes investidos de divina magia. Quienes dominaban a las masas se hacían acompañar por hechiceros, magos, profetas y toda suerte de sacerdotes de lo oculto para legitimarse en el poder con la eternidad en el horizonte. Las profecías se formulaban, se anunciaban al pueblo y se invocaban en su nombre ofrendas y sacrificios.

En el siglo XX, el arte adivinatorio de raíces sobrenaturales fue…

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