La mirada del mendigo

A veces me parece que el debate político tuviera lugar en un parvulario, con una maestrilla soltando simplezas a los niños del tipo “hay que ser todos amigos”, “tu libertad acaba donde empieza la del otro” o “no confundir libertad con libertinaje”. Esto está bien para el nivel intelectual de quien ha cursado Magisterio, pero se debería esperar un discurso más elevado entre la élite política (antes no existía el oficio de “politólogo” y, sin embargo, el tono del discurso era mucho más alto).

La última mamarrachada que se ha sacado de la manga el españolismo para bloquear cualquier modificación del status quo es la demonización de la unilateralidad. Supongo que al nivel de parvulario, la cosa tiene sentido: es mejor hacer las cosas de común acuerdo, quedando como amigos.

¿No es así?

No necesariamente, porque evidentemente si hubiera de antemano intereses coincidentes, el problema se hubiera resuelto hace mucho…

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