El Periscopio

Imaginen que se despiertan y para tomar el desayuno conectan con un sedante documental de La 2 de título “Brasil: Paraíso Natural”. Amanecidos, tras un nuevo día de terror y cinismo absolutamente demoledor, desactivador. Sin sonido, las imágenes muestran agua serena, bosques, animales en su hábitat. Al subir el volumen una voz dice: “Como todas las cosas buenas, tiene que acabar”. ¿Cómo? La frase, contenida en un guion empeñado en resaltar todo el mal que ha podido encontrar en la belleza, cae como la sentencia definitiva. Aunque actúa de revulsivo, de reactivo.

Estamos viviendo momentos que, por la brutalidad de los atentados, ahuyentan la crítica. Pero callar no es sino seguir, in crescendo, la senda repetida. Cada vez que se produce un acto de barbarie terrorista, sabemos que a la imagen de la muerte, destrucción y sufrimiento, seguirá una parafernalia agobiante de presiones que precisa análisis y denuncia.  Nos duele…

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