El Blog de Torres Mora

De todos los juegos que se estudian en teoría de juegos el que me pone más nervioso es el juego del gallina. A ese juego, por llamarlo de alguna manera, jugaban James Dean y Corey Allen, en Rebelde sin causa. En la película el juego consistía en una carrera de coches en dirección a un barranco para ver quién era el último conductor en saltar de su coche antes de que se despeñara por el precipicio. En su versión canónica el juego consiste en que los dos conductores dirijan sus coches el uno contra el otro, y gana el último que da un volantazo para eludir el choque, es decir, gana el que más desprecia su propia vida. Es un juego que, generalmente, termina mal.

No está bien que un presidente del gobierno practique un juego tan peligroso, pero eso es lo que está haciendo el señor Rajoy. El…

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