Es evidente que el teatro, como espectáculo que es, vive de puertas para adentro. De lo que ve el público, lo que desarrolla en el escenario ante nuestros ojos. Fuera quedan lo que ocurre entre bambalinas y más allá, en las vidas de todos los que lo conforman y que nadie puede ver ni mucho […]

a través de Puertas adentro: la intrahistoria — Con mi toga y mis tacones

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